Pese a diferencias entre países, en todos ellos las personas encuestadas declararon comprar menos alimentos no básicos (postres, bebidas sin alcohol) y básicos (frutas, verduras). En todos los países, la reducción declarada de compras de alimentos básicos se asoció con una menor percepción de suficiencia de los ingresos y con inseguridad alimentaria en los hogares. En 2022, la mayoría consideraba que los alimentos eran menos asequibles e indicó diversos cambios en sus compras por ello. Esto subraya la necesidad de políticas sociales y nutricionales que favorezcan el acceso de toda la población a alimentos asequibles, también nutritivos.